¿Qué significa RaDaMá? ¿Quién es RaDaMá?



RaDaMá no es un dios. Es una personalidad trascendental. Está en todos nosotros. Es el alter ego de todas las cosas que se hacen con valor. Él viene de un mundo donde el valor lo coronó Rey, hasta tal punto de que su nombre y su capacidad aparecen como sinónimos. 

"¡Que RaDaMá te acompañe!" solían decirse los guerreros antes de sus batallas o los estudiantes a la hora de encarar algún examen adverso.


RaDaMá es una entidad supraterrenal que espera a nuestro llamado para ofrecernos su servicio. RaDaMá está en las grandes proezas y acciones de las personas de este mundo que pidieron su compañía.


RaDaMá es el gran vencedor de las imposibilidades de la razón, entendido esto como el miedo de las posibilidades infinitas de no lograr lo que se propone, de que todo lo que puede salir mal, salga mal.


Es así que en la batalla llamada "Batalla del Sol" los verzales hayan salido victoriosos. Según los textos conservados: "El comandante de las tropas mandó bordar el nombre de RaDaMá, antes de salir de los muros de Verzal hacia la conquista del Reino de Proslal, pero solo cuando se vio vencido en la última batalla, contando solamente con un tercio de su ejercito, hizo flamear la bandera y la victoria fue definitiva."


También se cuenta una anécdota, por los pasillos de la Universidad de Lehimtr, que una muchacha susurró al oído de su amante que pidiera ayuda a RaDaMá para que la defensa de su tesis fuera aprobada por el Máximo Comité Evaluativo, éste desautorizo a la muchacha diciéndole que su capacidad intelectual y sus firmes argumentos le sobrarían para poder ser aprobado. 

Pero llegado el momento de ser evaluado, un miedo oscuro se le metió en el cuerpo, comenzó a respirar con dificultad, un calor sofocante sacudió su cuerpo, estrujándolo hacia la deshidratación, huir de ese sitio era lo más acertado para él. Pero entonces, recordó a su amada diciéndole que pida la ayuda de... "RaDaMá, imploro el valor de tu compañía". Cuentan que esas fueron las palabras que pronunció antes de que le otorgaran el máximo puntaje y lo reconocieran como uno de los más elocuentes de su época.


Experiencias como estas fueron sumando a la grandeza de RaDaMá. Los días venideros fueron de poetas y escultores, de arquitectos y políticos, de jóvenes y ancianos que nombrándolo a RaDaMá como el icono supremo del valor ante el sentimiento de que el precipicio los devorara, conseguían una página memorable en su historia.


RaDaMá está en cada persona que lo nombra con esperanza y convicción en la desolación de las peores circunstancias.

Medio Campo




-De verdad te lo digo che...- y observaba desde arribaldo - ...A veces, tenés que saber ubicarte, no sos lo mejor del mundo, en lo que hacés sos uno más... y no está mal.


Simplemente, sos de un grupo que consta de muchos integrantes. Un mediocre dirán otros. Yo sé que no te gusta escuchar esto y preferís que te valore por tus esfuerzos, destacándote por ello, pero vos tenés que ver la realidad, hay muchos a tu nivel y muchísimos más por encima de tu nivel, quizás pensás que no es así y me lo vas a discutir. 

Lo veo en tu carita. Estás negando con la cabeza y te está molestando, es obvio. Tiene que ser así, te tenés que sentir así, como mínimo. - Se quedó observando como impactaban sus palabras, suspiró y continuó - ...Lo que pasa, es que tenés que saber de tus competencias, lo competente que sos, y los que van a tus costados, no sos del todo bueno, ni del todo malo, estás en carrera, eso es lo importante. No hace falta medirte con los que están por encima de tu nivel, estarías sumando presiones que te han de limitar y con el tiempo te das cuenta que hay humildades que engrandecen y que es vital ver con más claridad.


Y para ver con más claridad, olvidate de esos consejos en los cuales te dicen que tenés que luchar con vos mismo para superarte y así superar a los demás, ¿por qué te digo que lo tenés que olvidar? Mirá, el sistema en el que vivimos nos quiere obligar a alcanzar ciertos objetivos por los caminos de la destrucción del adversario, pero no hace falta esa violencia para alcanzar los mismos objetivos, enterate, no hay adversarios...


Ahora bien, esto que te digo no es para que tus ánimos bajen, sino para que los direcciones. Mirá, hay un pueblo allá en Misiones llamado Jardín América, ahí hay dos clubes de fútbol, uno llamado Club Social y Deportivo Jardín América en el Barrio San Martín y otro llamado Club Social y Deportivo Timbó cuya cancha está en el Barrio Timbó, ¿por qué te hablo de estos clubes? Porque son rivales. Son el clásico de un pueblo. No son ni River Plate ni Boca Juniors, son simplemente: "El Lobo" y "El Verde", no son de renombre mundial y es más, no son conocidos fuera de los márgenes de la bella provincia de Misiones, pero ¿sabés por qué te hablo de ellos? Porque cuando se encuentran en la cancha, el universo cambia; son los dos equipos con mas hinchas del planeta, Dios deja de atender a los rezos del resto de la gente y se pone a ver el partido, en esos noventa minutos (y algunos más también) compiten en la cancha y en las tribunas y en cada uno de los corazones pintados de azulblanco y verdeblanco, en ese competir se anulan los continentes y planetas y los sistemas inerciales, viven la pasión de saber que son los únicos que existen y existen gracias a que se encuentran en el otro, existen en relación al otro. 


Y el universo trabaja así, trabaja en la unión de los que se encuentran, no en la competencia por un lugar, sino en la existencia de lo compartido, de la apreciación del lugar que se comparte en el presente.


Y esto que te digo, te va a ayudar a que no pierdas el tiempo, a no perder las fuerzas, a direccionarlas al presente y al compañero que tenés al lado, a vivir una existencia real y sincera, placentera con vos en relación al que te acompaña. 


La pasión, sí, la pasión. La pasión de saberse vivo en una cancha, en una tribuna, en relación a tus pares, en relación a tu universo. Vos, en lo que te dedicás, dale más importancia a tus compañeros, no los veas como adversarios, van por el mismo camino, disfrutalo.


Con el ejemplo de estos clubes de barrio quiero que te reconozcas en los compañeros de tu universo, con pasión disfrutes los momentos compartidos, que vivas la lluvia y los días soleados, con la sonrisa de la existencia.

Nora la Vasca




"¿Sin juego de palabras? no tendría nada, sería como vosotros, mataos siguiendo a la manada."
Ares, El Mito y la Leyenda.

 
Estaba en Nebraska,
Haciendo asado con brasas.
Llegó Nora, la vasca,
Puso música brasilera
Empezó a hacer un guiso carrero,
Yo seguía como un guerrero,
Me rascaba la larga y bárbara barba 
Charlábamos como barras bravas,
Lo que narraba ella sobre Navarra me aterraba
Cantaba largas payadas, palabras bramaba.
Rabia había entre tanto cuento tonto,
Rimas soltaba, mucha cháchara la dicharachera vasca.

        ¡Basta! solía soltar después de carcajadas, dolía la barriga.

Hitos históricos me traía mi amiga, me distraía con su habladuría sobre Asturias, astuta, siempre llevando la batuta en la conversa mientras te tiraba data de los persas, presas fáciles del Nilo, esos pájaros con palabras de peces, todas las veces recibís lo que mereces. 

         Y los cafés después del almuerzo, dijo de todo en eso, detesto los pocos sesos y ella sabía de tantos sucesos, de tantos presos prusianos, de tantos paisajes de los Andes, del calor en Ecuador, de montañas y cimas en Lima, de locos posos en Porto, de ancianos sanos en Manaos, los loros y papagayos en los lagos de Santiago, de verduras duras y cañas con ruda, de ovejas y pastura, de caballos y monturas, de trote y herraduras, de flamencos y pencos y pisco, de mordiscos y vómitos en el piso, de cabellos rulos y lisos, de caballeros y damas, de quien da más en las Bahamas, bah, jamás descansaba, sobre las sabanas del Sahara, como se vivía la vida en Turquía y algunas que otras mentiras, Santa Fe de los cafés, selvas abiertas y las praderas desiertas, selvas cerradas y pampas habitadas, monasterios de los muchos dioses, mares de los azahares, de arenas, de flores y tertulias, de revolucionistas y capitalistas, de mediocres ocres, tantos oros, en tantos tonos tontos. 
Hablaba de la dura amargura, de los finos vinos, de los árboles y los pinos, de las guerras futuras por las aguas, tierras de perras y torturas, de ratas y tartas, de los tártaros, de las aguas de los cántaros, de quienes hablan hasta hartaros, de vos, de mi, del yo, de ella, del ello, de ellos, de vosotros, de los nuestros y los otros, de Gilda y del Potro, del tenis de Del Potro, de suicidios y del alboroto del aborto. De los santos, de los femicidios, suicidas y homicidas, de sífilis y sida, lo que nunca me decía era como se sentía, no hablaba o trataba de como estaba.

¡Pará ya, por favor! Se está saliendo del medidor del meridiano ¡y ya estoy hasta las manos, vamos! La pucha que disfruta, de tan dulce fruta, la verba, ya verborrágica ¿y la gracia? Gracias, García y se reía y no paraba de contar cosas aterradoras sobre Navarra y Andorra, con Nora la vasca, se te pasa la hora.

Sentir Belén

Alma que no conozco, La siento tan hermanada De sensaciones en cascada: Hablo de rastros imperdurables En caminos intangibles, ...