La Hoja Sagrada
Todo escritor tiene una hoja
sagrada. Los límites los ponemos nosotros. Los márgenes infinitos son nuestras
esperanzas. Todo escritor tiene una hoja sagrada.
Cada vez que nos sentamos a escribir
convergen pasiones e ideas, sentimientos y pensamientos. Que intentamos
desarrollar en nuestra página en blanco. Podemos describir un viaje, narrar una
historia, hacer una receta de cocina vegana, compartir una poesía o dar tips
sobre cualquier cuestión.
La hoja sagrada no es esa en la que
estamos escribiendo. La hoja sagrada es aquella a la que no alcanzamos mientras
escribimos. Y siempre lo que escribimos es una introducción que le falta algo. Toda
producción nuestra con la que nos llenamos el pecho al terminarla mira de lejos
a nuestra hoja sagrada.
La hoja sagrada el esa producción que
queremos hacer, con letras de oro. El anhelo de que las palabras fluyan e invadan
al lector motivándolo a hacer cosas impensadas. La hoja sagrada es esa historia
que estamos perfeccionando en nuestra mente. La hoja sagrada es inmaculada y es
la poseedora de nuestra alma.
La hoja sagrada espera por nosotros
tanto como nosotros esperamos por ella.
Vayamos hacia la hoja sagrada.










